Llegada OK al dulce hogar con el deber cumplido.
La crónica va a hacerse esperar por necesidades laborales y familiares. O sea que os voy a poner sólo algunos datos para hacer boca:
1- Tiempo de Ultra-Viaje: 37 dias y 6 horas (37 y ¼).
2- Distancia recorrida: 22.900 kms.
3- Media diaria: 614 kms.
4- Paises por los que ha pasado el Tour por orden de proximidad:
Apaña, Francia, Monaco, Italia, San Marino, Eslovenia, Croacia, Hungría, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia, Transnistria, Ucrania, Turquia, Siria, Líbano, Jordania, Georgia, Armenia, Azerbaijan e Irán.
5- Capitales por las que ha pasado el Tour:
Zagreb, Belgrado, Sofia, Ankara, Yerevan, Tbilisi, Bakú, Teherán, Damasco, Amman, Beirut, Bucarest, Chisinau, Tiraspol, Kiev, Budapest, Ljubljana, San Marino y Montecarlo.
6- Fronteras traspasadas: 68 aduanas en 34 fronteras, algunas de infausto recuerdo…
7- Percances:
a) Caídas de la moto: 4. Todas en parado. 1ª en Estambul por querer girar en vacío, en curva y subida de adoquines para aparcar delante del hostal. 2ª en Yerevan, delante del hostal por la cadena en la rueda. 3ª en Jordania, al pararme un policía por exceso de velocidad mientras me estaba bebiendo en marcha una lata de refresco y la intenté aguantar con los wibols, al parar y bajar la pierna, la lata se desequilibra, yo la intento coger al vuelo y la moto se va al suelo delante del poli. De tan ridícula que fue la escena no me multó. 4ª en Budapest por culpa del candado de disco.
b) Accidentes: En Tabriz (Iran) un motero de pequeña cilindrada y yo hicimos la misma incorporación contra dirección en el mismo momento y en el mismo espacio físico, ambos mirando lógicamente a la dirección de los coches que venían de cara. Tras el impacto (rascadita de 1 cm en la defensa) él terminó en el suelo, yo sentado en mi moto. Nos dimos la mano y pelillos a la mar.
c) Daños: en la cuarta caída rompí el retrovisor izquierdo y quedó inservible. Fue reparado por un cristalero por 5 leros tras unos 400 kms difíciles de hacer.
8- Contacto con las autoridades:
Paradas del ejército bastantes por controles diversos. Paradas de la policía también bastantes por controles, y en algunos casos como en Iran para ofrecerme agua fresquita y un rato en una habitación climatizada …. Paradas por exceso de velocidad, unas 6 o 7. En la mayoría de casos queda en nada al ver que soy extranjero. En Azerbaijan era una ratonera para recaudar que acabó con 20 leros en negro (pedían 100 dólares). En Turquia como no quise ofrecer nada me pusieron una multa de unos 50 leros pero de receta, sin pagar allí. Además en vez de pedirme el carnet me pidieron los datos a mi lo que me dio margen para poner mi nombre de apellido o mi provincia de ciudad por ejemplo … no creo que me llegue la verdad ….
En una ocasión remarcable, en Jordania, me persiguió un vehículo policial con las luces encendidas, me pararon y comprobaron mi identidad con malas maneras y se fueron. Fue una excepción, ya que el trato ha sido casi siempre muy correcto.
En dos ocasiones fui escoltado por las autoridades locales en busca de una dirección concreta.
9- Actuaciones en la moto: Aceite: Añadir 300 cc de aceite en Teheran tras un calentón en ciudad, cambio de aceite a los 10.000 en Turquía y añadir 300 cc. de aceite más adelante. Neumáticos: Cambio a los 15.000 y les quedaba todavía vida útil. Reparación de retrovisor roto. Algunos problemas solucionados o no con soportes caseros y alimentadores de corriente de GPS. Limpieza de la moto: 2 veces, ambas en Turquia y por profesionales.
10- Otros percances externos:
La PDA murió en Estambul. El móbil lo perdí en Ankara el 4 día de viaje. El sobrecalentón de los gases del tubo de escape chocando en contacto con los neumáticos de recambio fundió varias cosas en la maleta izquierda (plásticos, linterna, cargadores, y las dos esterillas autohinchables … nada vital) Dejé olvidadas en diversos sitios la toalla, una camiseta y una linterna frontal.
11- Varios: Dejé la moto dos veces aparcada con las llaves puestas, y una vez una noche entera con dos maletas semiabiertas sin cerrar. No faltó nada. En Teheran acampé una noche en un mausoleo muy concurrido, y de tantas veces que saltó la alarma por los críos que se subían a la moto para hacerse fotos, tuve que desmontar la tienda, hacer como que me iba, y volverla a montar luego en un sitio mucho más discreto tapado por árboles.
Saludos.