No fue "grave", pero sí "mítica"
Corría el ¿'79? y con nuestras "motos gordas" después de haber dejado de lado las 74 cm3 nos planteamos nuestro primer "gran viaje", nos fuimos a Andorra ¡y por Francia!
Las motos, una Metralla 250 que andaba como un avión y dos Ducati (Mototrans) Road 350
La estiba del equipaje, pues como se podía, bultos en la parrilla y bolsas sobredepósito con las herramientas oportunas.
En una de estas, tras parar a repostar, tomar un café y echar la meadilla, empieza la Metralla a ratear, cada vez más despacio... hasta que se para en el arcén.
Salimos como podemos a un lugar seguro, nos liamos a desmontar, no parecía haber perla, pero cambiamos la bujía y arranca a la primera.
Hale, pues ya está. Montamos en nuestros corceles, empezamos a andar... y plofplofplofploooffff vuelve a fallar.
Coñe! Volvemos a cambiar la bujía (parece estar bien), desmontamos el carburador, limpiamos chiclés, revisamos filtro de aire... todo parece OK! ¡Dale, Antón! Y arranca a la primera, claro.
Te limpias las manos, te vuelves a poner chaqueta, casco y guantes y reemprendemos la marcha.
Y claro, vuelve a fallar.
Repetimos el proceso completo unas cinco veces, cada vez más frustrados (recordad, en aquellos tiempos no había teléfonos móviles ni asistencia en carretera) y la Metralla, cada vez que reemprendíamos la marcha iba como un tiro. Hasta que a la sexta, cuando vuelve a fallar (plofplofplof...) y se está parando nuevamente Antón, terriblemente frustrado, le pega una h*stia de las suyas a lo que tenía delante (la bolsa sobredepósito) y BROOOOMMM!!!
¿Que pasó? Pues resulta que el tapón del depósito de la Metralla tenía un pequeño orificio para que entrara aire a medida que se iba gastando la gasolina, un respiradero, vaya. Con la bolsa sobredepósito quedaba ocluido, el depósito hacía vacío, y la gasolina no bajaba al carburador.
Ya, después de visto, todo el mundo es listo, que decía mi abuela. Pero vaya viaje nos dio hasta que lo pillamos...
Adjunto documento conmemorativo de la época: